lunes, 28 de enero de 2013

28 de enero de 1825: Asesinan a Bernardo de Monteagudo




Bernardo de Monteagudo nació en Tucumán el 20 de agosto de 1789, un mes después de que estallara en París la que pasaría a la historia como la Revolución Francesa. Estudió en Córdoba y luego, como Mariano Moreno y Juan José Castelli, en la Universidad de Chuquisaca (actual Bolivia) donde, en junio de 1808, se graduó como abogado, con una tesis muy conservadora y monárquica titulada: "Sobre el origen de la sociedad y sus medios de mantenimiento".





Fernando VII
Pero vertiginosamente, al calor de los acontecimientos europeos que precipitarán las decisiones en América, sus lecturas y sus ideas se van radicalizando. Mientras Napoleón invadía España y tomaba prisionero a Fernando VII, creando un conflicto de legitimidad que será en adelante el argumento más fuerte de los patriotas para proponer el inicio de la marcha hacia la independencia, Monteagudo escribe el “Diálogo entre Fernando VII y Atahualpa”, una sátira política en la que los dos reyes se lamentan de sus reinos perdidos a manos de los invasores. El tucumano le hace decir a Fernando: “El más infame de todos los hombres vivientes, es decir, el ambicioso Napoleón, el usurpador Bonaparte, con engaños, me arrancó del dulce regazo de la patria y de mi reino, e imputándome delitos falsos y ficticios, prisionero me condujo al centro de Francia”. Atahualpa le responde: “Tus desdichas me lastiman, tanto más cuanto por propia experiencia, sé que es inmenso el dolor de quien padece quien se ve injustamente privado de su cetro y su corona.”


Allí aparece una de las primeras proclamas independentistas de la historia de esta parte del continente: “Habitantes del Perú: si desnaturalizados e insensibles habéis mirado hasta el día con semblante tranquilo y sereno la desolación e infortunio de vuestra desgraciada Patria, despertad ya del penoso letargo en que habéis estado sumergidos. Desaparezca la penosa y funesta noche de la usurpación, y amanezca luminoso y claro el día de la libertad. Quebrantad las terribles cadenas de la esclavitud y empezad a disfrutar de los deliciosos encantos de la independencia”.


 Al año siguiente, exactamente el 25 de mayo de 1809, fue uno de los promotores de la rebelión  de Chuquisaca contra los abusos de la administración virreinal y a favor de un gobierno propio que sería la chispa de la Revolución que estallaría un año después en Buenos Aires.

Con apenas diecinueve años de edad, será el redactor de la proclama, donde dice: “Hasta aquí hemos tolerado esta especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria, hemos visto con indiferencia por más de tres siglos inmolada nuestra primitiva libertad al despotismo y tiranía de un usurpador injusto (se refiere a España, es claro) que degradándonos de la especie humana nos ha perpetuado por salvajes y mirados como esclavos. Hemos guardado un silencio bastante análogo a la estupidez que se nos atribuye por el inculto español, sufriendo con tranquilidad que el mérito de los americanos haya sido siempre un presagio cierto de su humillación y ruina”.



Virrey Cisneros
El virrey Cisneros ordenó una violenta represión que llevarán adelante Nieto, desde el sur, y Goyeneche, desde el norte. Ambos hacen una verdadera masacre y Monteagudo va a parar engrillado a la Real Cárcel de la Corte de Chuquisaca por el “abominable delito de deslealtad a la causa del rey”. El mariscal Nieto había enviado a  todos los efectivos disponibles para combatir a los patriotas, en apoyo del Capitán de Fragata José de Córdova. La ciudad universitaria había quedado virtualmente desamparada. Monteagudo, ansioso por plegarse a las filas patriotas que se acercaban decidió preparar un plan para fugarse. Alegando “tener una merienda con unas damas” en el jardín contiguo de la prisión, obtuvo la codiciada llave que le abría la puerta de salida.(1) 



Así, el 4 de noviembre de 1810, recuperó su libertad, partió hacia Potosí, y se puso a disposición del ejército expedicionario, que al mando de Castelli, había tomado la estratégica ciudad el 25 de noviembre. El delegado de la junta, que conocía los antecedentes revolucionarios del joven tucumano, no dudó en nombrarlo su secretario.


La dupla empezó a poner nerviosos por igual a realistas y  saavedristas que veían en ellos a los “esbirros del sistema robespierriano de la Revolución Francesa”.



Juan José Castelli
Monteagudo confirmó que estaba en el lugar correcto cuando fue testigo de la dureza de las medidas aplicadas por el Representante y el aplicado cumplimiento de las órdenes de Moreno que insistía: “Las circunstancias de ser europeos los que únicamente se han distinguido contra nuestro ejército en el último ataque, produce la circunstancia de sacarlos de Potosí, llegando al extremo de que no quede uno solo en aquella villa”.

Así salieron, el 13 de diciembre de 1810, los primeros 53 españoles desterrados hacia Salta. La lista fue armada personalmente por Castelli. 


 
Virrey Pedro A. Fenández , Conde de Lemos


El Alto Perú tenía una doble connotación para hombres como Monteagudo y Castelli. Era sin duda la amenaza más temible a la subsistencia de la revolución y era la tierra que los había visto hacerse intelectuales. Fue en las aulas y en las bibliotecas de Chuquisaca donde Mariano Moreno, Bernardo de Monteagudo y Juan José Castelli habían conocido la obra de Rousseau y fue en las calles y en las minas del Potosí donde habían tomado contacto con los grados más altos y perversos de la explotación humana admitida en estos términos por uno de  los principales responsables de la masacre, el Virrey Conde de Lemos: “Las piedras de Potosí y sus minerales están bañadas en sangre de indios y si se exprimiera el dinero que de ellos se saca había de brotar más sangre que plata.” (2)


Allí también se habían enterado de una epopeya sepultada por la historia oficial del virreinato: la gran rebelión tupamarista. Fueron los indios los que les hicieron saber que hubo un breve tiempo de dignidad y justicia y que guardaban aquellos recuerdos como un tesoro, como una herencia que debían transmitir de padres a hijos para que nadie olvidara lo que los mandones soñaban que nunca había ocurrido.


El 14 de diciembre de 1810, Castelli firmó la sentencia que condenaba a muerte a los enemigos de la revolución y principales ejecutores de las masacres de Chuquisaca y La Paz, recientemente capturados por las fuerzas patriotas. A las nueve de la noche fueron puestos en capilla, destinándoseles habitaciones separadas para que “pudiesen prepararse a morir cristianamente”.


El día 15, en la Plaza Mayor de la imperial villa, entre las 10 y 11 horas de la mañana, se ejecutó la sentencia, previa lectura en alta voz que de la misma se hizo a los reos, hincados delante de las banderas de los regimientos.

Fco. de Paula Sanz

Entre los espectadores que rodeaban el patíbulo, hubo uno que siguió ansioso el desarrollo de la escena. Bernardo de Monteagudo, que había visto las masacres perpetradas por Paula Sanz y Nieto apenas un año atrás en Chuquisaca, no olvidará nunca el episodio que sus ojos contemplaron:


“¡Oh, sombras ilustres de los dignos ciudadanos Victorio y Gregorio Lanza! (3) ¡Oh, vosotros todos los que descansáis en esos sepulcros solitarios! Levantad la cabeza: Yo lo he visto expiar sus crímenes y me he acercado con placer a los patíbulos de Sanz, Nieto y Córdova, para observar los efectos de la ira de la patria y bendecirla con su triunfo” (4)


José Manuel de Goyeneche

Cumpliendo con las órdenes de la junta, Castelli había iniciado conversaciones secretas con el jefe enemigo Goyeneche para tratar de lograr una tregua. Una pieza clave en las negociaciones fue Domingo Tristán, gobernador de la Paz y primo de Goyeneche. Finalmente el armisticio se firmó el 16 de mayo de 1811.

Como era de esperar, la noche del 6 de junio de 1811, las tropas de Goyeneche rompieron la tregua: una fuerza de 500 hombres atacó sorpresivamente a la avanzada patriota. Goyeneche pretendía que las que habían violado la tregua eran nuestras tropas por haberse defendido.




Plano de la Batalla de Huaqui

Los dos ejércitos velaban sus armas a cada lado del río Desaguadero, cerca del poblado de Huaqui. Las tropas de Castelli, Balcarce, Viamonte y Díaz Vélez, en la margen izquierda, sumaban 6.000 hombres. Del otro lado, Goyeneche había reunido 8.000. A las 7 de la mañana del 20 de junio de 1811 el ejército español lanzó un ataque fulminante. El desastre fue total. 


Pero aún en la derrota, aquellos hombres no se daban por vencidos. Quizás en aquellas noches de charlas interminables en los Valles andinos haya nacido el plan político que los morenistas sobrevivientes a la represión expondrían en la Sociedad Patriótica, y es muy probable que Bernardo de Monteagudo haya esbozado las primeras líneas del proyecto constitucional más moderno y justo de la época y que publicaría en la Gaceta de Buenos Aires meses después. 


Allí decía el tucumano: “Los tribunos no tendrán algún poder ejecutivo, ni mucho menos legislativo. Su obligación será únicamente proteger la libertad, seguridad y sagrados derechos de los pueblos contra la usurpación el gobierno de alguna corporación o individuo particular, pero dando y haciéndoselos ver en sus comicios y juntas para cuyo efecto -con la previa licencia del gobierno- podrán convocar al pueblo. Pero como el gobierno puede negar esa licencia, porque ninguno quiere que sus usurpaciones sean conocidas y contradicha por los pueblos, se establece que de tres en tres meses se junte el pueblo en el primer días del mes que corresponda, para deliberar por sufragios lo que a él pertenezca según la constitución y entonces podrán exponer los tribunos lo que juzgaren necesario y conveniente en razón de su oficio a no ser que la cosa sea tan urgente que precise antes de dicho tiempo la convocación del pueblo, y no conseguida, podrá hacerlo".

Juan José Castelli
Castelli fue enjuiciado y obligado a bajar a Buenos Aires para ser juzgado por la derrota de Huaqui y por su conducta calificada de “impropia” para con la Iglesia católica y los poderosos del Alto Perú. Ningún testigo confirmó los cargos formulados por los enemigos de la revolución. La nota destacada la dio el testigo Bernardo de Monteagudo cuando se le preguntó “si la fidelidad a Fernando VII fue atacada, procurándose inducir el sistema de la libertad, igualdad e independencia. Si el Dr. Castelli supo esto”. Monteagudo contestó con orgullo en homenaje a su compañero: “Se atacó formalmente el dominio ilegitimo de los reyes de España y procuró el Dr. Castelli por todos los medios directos e indirectos, propagar el sistema de igualdad e independencia.”



Monteagudo se hizo cargo de la dirección de la Gaceta de Buenos Aires, donde escribía textos como el que sigue: “Me lisonjeo de que el bello sexo corresponderá a mis esperanzas y dará a los hombres las primeras lecciones de energía y entusiasmo por nuestra santa causa. Si ellas que por sus atractivos tienen derecho a los homenajes de la juventud, emplearan el imperio de su belleza en conquistar además de los cuerpos las mentes de los hombres, ¿qué progresos no haría nuestro sistema?”. Este artículo le valió el reto de Rivadavia, por entonces secretario del Triunvirato en estos términos: “El gobierno no le ha dado a usted la poderosa voz de su imprenta para predicar la corrupción de las niñas”. Monteagudo decide fundar su propio periódico el Mártir o Libre.





El 13 de enero de 1812 participa de la fundación de la Sociedad Patriótica y comienza a dirigir su órgano de difusión,  El Grito del Sud.  La Sociedad Patriótica junto a la recién fundada Logia de Caballeros Racionales (mal llamada Logia Lautaro) con San Martín a la cabeza participará el 8 de octubre de 1812 del derrocamiento del Primer Triunvirato y la instalación del Segundo que convocará al Congreso Constituyente que conocemos como la Asamblea del Año XIII en la que Monteagudo participará como diputado por Mendoza. La Asamblea adoptará una serie de medidas que Castelli y Monteagudo habían concretado en el Alto Perú: la abolición de los tributos de los indios; la eliminación de la Inquisición; la supresión de los títulos de nobleza y de los instrumentos de tortura.


Carlos María de Alvear

El 10 de enero de 1815 edita el periódico El Independiente, que apoya incondicionalmente la política del director Supremo Carlos María de  Alvear. Al producirse la caída del Director, Monteagudo es desterrado y viaja a Europa. Residirá en Londres, París y en la casa de Juan Larrea en Burdeos.  Pudo regresar al país en 1817 cuando San Martín lo nombra Auditor de Guerra del ejército de los Andes con el grado de Teniente Coronel. Redactó el Acta de la Independencia de Chile que firmó O’Higgins el 1º de enero de 1818.




José de San Martín

A comienzos de 1820 fundó en Santiago el periódico El Censor de la Revolución y participó de los preparativos de la expedición libertadora al Perú. Colaboró estrechamente con San Martín quien lo nombrará, poco después de entrar en Lima, su ministro de Guerra y Marina y, posteriormente, ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores. Muchas de las medidas tomadas por San Martín, como la fundación de la Biblioteca de Lima y de la Sociedad Patriótica local, fueron impulsadas por Monteagudo. Propició la expropiación de las fortunas de los españoles enemigos de la revolución: “Ya no se encuentran esos grandes propietarios que, unidos al gobierno, absorbían todos los productos de nuestro suelo; subdivididas las fortunas, hoy vive con decencia una porción considerable de americanos que no ha mucho tenían que mendigar al amparo de los españoles”.


El 25 de julio de 1822, mientras San Martín se encaminaba hacia Guayaquil  para entrevistarse con Bolívar, se produjo un golpe contra Monteagudo en Lima. El alzamiento fue promovido por los sectores más conservadores, que encontraron eco en el Cabildo de la ciudad virreinal y consiguieron la destitución y la deportación del colaborador de San Martín. Monteagudo se radicó por algún tiempo en Quito, tras ser un testigo privilegiado de la decisión de San Martín de renunciar a sus cargos y delegar el mando de sus tropas en Bolívar. El libertador venezolano lo incorporó a su círculo íntimo y le confió la tarea de preparar la reunión del Congreso anfictiónico que debía reunirse en Panamá para concretar la ansiada unidad latinoamericana.




José Sánchez Carrión
Pero entre la gente más cercana a Bolívar había importantes enemigos de Monteagudo, como el secretario del Libertador, el republicano José Sánchez Carrión, que desconfiaba del tucumano porque lo creía un monárquico. Estaba ocupado y entusiasmado en la concreción de aquel sueño de la Confederación sudamericana, cuando recibió un anónimo que decía: “Zambo Monteagudo, de esta no te desquitas”. Sin darle la menor importancia a la amenaza, la noche del 28 de enero de 1825 iba con sus mejores ropas a visitar a su amante, Juanita Salguero, cuando fue sorprendido  frente al convento de San Juan de Dios de Lima por Ramón Moreira  y Candelario Espinosa, quien le hundió un puñal en el pecho. Un vecino del lugar, Mariano Billinghurst, acudió al lugar y trató de auxiliarlo ordenando su traslado al convento, donde fue atendido por un cirujano y un boticario que nada pudieron hacer para salvar su vida.

Espinosa fue detenido y Bolívar lo interrogó personalmente para saber quién lo había contratado para matar a Monteagudo, pero el sicario mantuvo el secreto. Según distintas versiones nunca confirmadas, el instigador del crimen fue Sánchez Carrión quien poco tiempo después murió envenenado.

Varios años después, el 25 de abril de 1833, San Martín le escribía a su amigo Mariano Álvarez, residente en Lima, diciéndole que debía hacerle “…una pregunta sobre la cual hace años deseo tener una solución verídica y nadie como usted puede dármela, con datos más positivos, tanto por su carácter como por la posición de su empleo. Se trata del asesinato de Monteagudo: no ha habido una sola persona que venga del Perú, Chile o Buenos Aires, a quien no haya interrogado sobre el asunto, pero cada uno me ha dado una diferente versión; los unos lo atribuyen a Sánchez Carrió, los otros a unos españoles, otro a un coronel celoso de su mujer. Algunos dicen que este hecho se halla cubierto de un velo impenetrable, en fin, hasta el mismo Bolívar no se ha libertado de esta inicua imputación, tanto más grosera cuanto que prescindiendo de su carácter particular incapaz de tal bajeza, estaba en su arbitrio si la presencia de un Monteagudo le hubiese sido embarazosa, separarlo de su lado, sin recurrir a un crimen, que en mi opinión jamás se cometen sin un objeto particular”.



Monteagudo, previendo a sus críticos contemporáneos y futuros publicó en La Gaceta de Buenos Aires: “Sé que mi intención será siempre un problema para unos, mi conducta un escándalo para otros y mis esfuerzos una prueba de heroísmo en el concepto de algunos, me importa todo muy poco, y no me olvidaré lo que decía Sócrates, los que sirven a la Patria deben contarse felices si antes de elevarles altares no le levantan cadalsos”.

1 Documentación original en poder de G. René Moreno. Cfr. MARIANO A.PELLIZA, Monteagudo, su vida y sus escritos. Buenos Aires, 1880.

2 El Conde de Lemus a Su Majestad, en Contrarréplica a Victorian de Villava; en Ricardo Levene, Ensayo histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno, Apéndice, Buenos Aires, Peuser, 1960.

3 Revolucionarios asesinados por Nieto y Paula Sanz

4 BERNARDO MONTEAGUDO: Ensayo sobre la Revolución del Río de la Plata desde el 25 de Mayo de 1809, en Mártir o Libre, Buenos Aires, 1812.

domingo, 27 de enero de 2013

Acontecimientos del 27 de enero







1554 cerca de Cádiz, España, naufraga y muere el navegante español Pedro de Heredia, fundador de Cartagena de Indias







1612 Felipe III de Austria, llamado “El piadoso”, rey de España y Portugal, oficializa mediante privilegio real la construcción en Valencia de la primera de las siniestras plazas de toros cerradas, como las actuales.





1794 en Santo Domingo, la flota española, al mando del almirante Gabriel de Aristizábal, toma la plaza de Fuerte Delfín sin disparar un solo cañón, ya que los franceses prefieren rendirse, finalizando sus acciones con la firma del “Tratado de Basilea” de 1795 .








1801 en  Haití, ocurre la primera revolución de esclavos de América. En tanto, un antiguo esclavo, Toussaint-Louverture, se convierte en dictador de la isla, conquistando a su vez a Santo Domingo





1865 se firma el Tratado "Vivanco-Pareja" de paz y amistad entre Perú y España. El acuerdo será cuestionado por la mayoría de peruanos, y provocará la Guerra del Pacífico


1880 en EEUU., Thomas Alva Edison patenta la lámpara incandescente. Entre otros falsos inventos atribuídos al ladri de Edison está el de la bombilla incandescente, antepasada directa de las que se utilizan actualmente.

Humpry Davy
Fue Humphry Davy quien en 1809 colocó una fina tira de carbón entre los dos polos de una pila, creando un fugaz arco luminoso que se quedó en eso, la base esencial en la que se basa el funcionamiento de una bombilla.

Treinta años después, en 1840, Warren de la Rue, colocó un filamento de platino en el interior de un tubo de vacío. Hizo pasar electricidad por el filamento, el cual ardió emitiendo luz y calor. La casi ausencia de gas en el interior del tubo, junto con la alta resistencia del platino al calor, permitió que el material del filamento tomase gran temperatura sin quemarse inmediatamente. Esta fue, que se sepa, la primera bombilla incandescente, aunque su alto precio la hizo comercialmente inviable.

Ya en 1875 Henry Woodward y Matthew Evans se hicieron con la patente de la bombilla, que era básicamente la misma que De la Rue y otros inventores venían desarrollado y mejorado desde hacía treinta y cinco años. En 1879, Thomas Edison compró la patente a Woodward y Evans e inicia la comercialización de su modelo de bombilla incandescente. Cuarenta años después que De la Rue quemara por primera vez su carísimo filamento de platino.




1888 EEUU, En el Cosmos Club de Washington DC, 33 hombres fundan la National Geographic Society, con el propósito de incrementar y difundir los conocimientos geográficos.






1908 en Buenos Aires, el presidente José Figueroa Alcorta, ordena a la policía que ocupe el Congreso Nacional y lo cierra por decreto, al opnerse a muchas de sus leyes y no aprobarle éste, el presupuesto anual.





1915 se registra el primer bombardeo aéreo de la Historia: aviones franceses atacan fábricas de explosivos alemanas en las ciudades de Oppau y Ludwigshafen.



1930 Renato Cesarini, delantero de Chacarita Juniors se va a Italia para jugar en la Juventus, donde ganó cinco campeonatos consecutivos. Volvió a Chacarita en 1936 y terminó su campaña en River Plate, para luego ser entrenador de varios equipos durante tres décadas.





1935 En el partido que Uruguay le ganó a la Argentina 3 a 0 en el Sudamericano de Lima, el central uruguayo Lorenzo Fernández y el delantero argentino Herminio Masantonio protagonizaron en el medio de la cancha una tremenda pelea a puñetazos que aun hoy se recuerda en la capital peruana como “La Batalla de Santa Beatriz”.   






1945 en Polonia, el Ejército Soviético libera el campo de concentración  de Auschwitz, el mayor campo de extermino del nazismo. Memoria





1958 el ex presidente Juan Domingo Perón, en el exilio, abandona la embajada de República Dominicana en Caracas y se traslada Santo Domingo.



1967 en Cabo Kennedy, Florida mueren los astronautas estadounidenses Virgil I. Grissom, Edward White y Roger Chaffee, al incendiarse la cápsula de la nave espacial Apollo 1, la primera misión del programa Apollo.




1973 Estados Unidos y Vietnam del Norte firman un acuerdo de París de cese al fuego y retiro de tropas norteamericanas

 


1982 en Honduras accede a la presidencia el cipayo yanki Dr. Roberto Suazo Córdova tras una década de dictadura militar.





1995 Perú y Ecuador inician una guerra no declarada en el Alto Cenepa, por la disputa de 340 km cuadrados fronterizos. Los combates se centrarán en una zona amazónica llamada "Tiwinza".


2001 El ex-dictador chileno Augusto Pinochet es ingresado de urgencia tras sufrir un conveniente “amago” (¿?) de infarto cerebral.


2006 Manuel Zelaya se convierte en presidente de Honduras. Fue depuesto escandalosamente y de madrugada en 2009 y tuvo que refugiarse en Nicaragua. En su reemplazo asumió Roberto Micheletti, pero la mayoría de las naciones americanas le han negado su autoridad






Nacimientos del 27 de enero


1756 nace el genio precoz de Wolfgang Amadeus Mozart, compositor alemán 





1790 nace Juan N. Álvarez, militar mexicano personaje fundamental desde la guerra de independencia hasta el derrocamiento del Emperador Maximiliano durante la II Intervención Francesa. Fue Presidente de la república en 1855, tras derrocar al dictador López de Santa Anna.





1832 nace Lewis Carroll, lógico, matemático, fotógrafo pedófilo y novelista británico. Autor de “Alicia en el País de las maravillas”. Lo nombré hace 15 días…


1850 nace Samuel Gompers, dirigente obrero estadounidense. Creó y presidió la American Federation of Labor


1851 nace el uruguayo Miguel Cané. Como escritor fue el autor de “Juvenilla. Como político, el de la nefasta “Ley de Residencia”


1851 nace Rafael Obligado, escritor, poeta y académico argentino. Autor de ‘Santos Vega’, “El hogar paterno”, etc. Fue cofundador de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA e integró la Generación de 1880.



1871 se inicia la epidemia de Fiebre amarilla en Bs. As.,  con 3 casos identificados por el Consejo de Higiene Publica de San Telmo,  en las viviendas de la calle Bolívar 392 y Cochabamba 113, primeros focos de iniciación y propagación de la mortal epidemia.






1918 nace Elmore James, “El rey del Slide” (In your face Ry Cooder!) guitarrista de blues estadounidense 




1925 nace Hugo Villar, medico sanitarista y político frenteamplista uruguayo.


1928 nace Gastón Suárez, dramaturgo y escritor boliviano. Autor de “Vértigo” y “Malko”


1944 nace Nick Mason, baterista británico de Pink Floyd!!!  




1948 nace Mijaíl Baryshnikov, bailarín y coreógrafo ruso. Considerado en su tiempo “el mejor del mundo”



1957 nace Janick Gers, uno de los 3 guitarristas de Iron Maiden.  



1957 nace Frank Miller, dibujante de novelas gráficas yanqui y director de cine. Hizo “Sin City” y “300”!!! 

 


1968 nace Mike Patton, vocalista estadounidense de Faith No More.  




1977 nace Ximena Capristo, modelo y vedette argentina. 



Defunciones del 27 de enero



1901 fallece Giuseppe Verdi, compositor italiano de óperas como “La Traviatta” 



 
1971 Muere Jacobo Arbenz, militar y político guatemalteco, llamado "El Soldado del Pueblo". Presidente Constitucional de Guatemala entre 1950 y 1954. Fue derrocado por el Golpe de Estado orquestado, obviamente, por la CIA






1979 fallece Victoria Ocampo, escritora y gorilona argentina. Autora de “ La laguna de los nenúfares”, “diez tomos de Testimonios o Tagore en las barrancas de San Isidro”, etc.


1983 fallece Louis de Funès, actor francés. Inolvidable en la saga de “El Gendarme” y en la de “Fantomás”




1999 fallece Gonzalo Torrente Ballester, escritor español. Autor de “Los gozos y las sombras”


 2004 asesinan en Rosario a Sandra Cabrera, sindicalista argentina de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina, afiliada a la CTA. Recibió amenazas por denunciar a la policía y en diciembre de 2003 fue golpeada dentro de su domicilio con la custodia policial en la puerta. Murió asesinada con un tiro de 9 mm, en la nuca. Nadie fue imputado…#MEMORIA 


 


2008 fallece el siniestro Suharto, dictador indonesio entre 1967 y 1998


2010 fallece J. D. Salinger, escritor estadounidense. Lo nombré hace poquito… Autor de “El cazador oculto”


2010 fallece Joel Atilio Cazal, político comunista paraguayo, director de la revista Ko’Eyú latinoamericano.