domingo, 20 de enero de 2013

21 de enero de 1950, muere George Orwell




“En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”
George Orwell



1917, Eric Blair a la izquierda con un rifle


Eric Arthur Blair nació el 25 de junio de 1903 en Motihari, India, donde su padre era un funcionario responsable del comercio británico del opio, su madre pertenecía a una familia de comerciantes franceses venidos a menos. De pequeño se trasladó con su madre y sus hermanas a Inglaterra. A los ocho años, ingresó en un selecto internado de Sussex, donde destacó por sus buenas notas y su evidente falta de medios económicos. 
   

Eric Blair en Eton, arriba a la izquierda




  En 1917 obtuvo una beca para entrar en el prestigioso colegio privado de Eton, donde permaneció cuatro años.


En 1922, en vez de aceptar una beca para ir a la universidad, decidió seguir la tradición familiar y hacerse funcionario colonial. Prestó servicios en la Policía Imperial India destinado en Birmania. De regresó a Inglaterra en 1927, renunció a su plaza laboral y se vistió con harapos. 

En Birmania 1923, sentado 3ro desde la izq.

Fines de la década de 1920



Durante un tiempo vivió con los vagabundos del este de Londres, trabajó de lavaplatos en París y de jornalero en los campos de Kent. Enfermo y luchando por abrirse camino como escritor, sufrió durante varios años la pobreza. Fruto de esta situación es su primer libro “Sin blanca en París y Londres” (1933), donde narra las difíciles condiciones de vida de los sin techo. Es en esa época en la que comienza a usar el seudónimo de George Orwell.







Al años siguiente escribe “Días en Birmania” (1934), una crítica feroz contra el imperialismo, y en cierta medida, una obra autobiográfica. Su siguiente obra, “La hija del Reverendo” (1935), es la historia de una solterona que encuentra su lugar en el mundo viviendo entre los campesinos. Otra vez, surgen en la obra de Orwell, algunos rasgos autobiográficos
Orwell es el más alto. Debajo, su futura mujer Eileen

En 1936 fue viajó como voluntario a España, con aquellos que lucharon en el Ejército republicano durante la Guerra Civil española. Llegó a España como corresponsal, pero se alistó para combatir por la República. Se incorpora al frente anarquista de Aragón, donde asciende al rango de teniente. Tras enfrentarse a tiros con los comunistas del PSUC en los sucesos de Barcelona en mayo de 1937, es herido en el cuello, y abandona el país para evitar ser fusilado.

Chicos mineros de Wigan Pier

Fruto de esa experiencia escribió “Homenaje a Cataluña” (1938), uno de los relatos más conmovedores escritos sobre esta guerra. “El camino a Wigan Pier” (1937), escrita en esta misma época, es una crónica sobre la vida de los mineros desempleados en el norte de Inglaterra.

Lo cierto es que ahora trascendió que el escritor estuvo siendo vigilado por el servicio secreto británico, por sospechar que se trataba de un activista del comunismo. Es que la unidad especial de Scotland Yard consideraba a Orwell como un “hombre con ideas comunistas avanzadas”. Sin embargo, tras veinte años de trabajo de espionaje, se determinó que Orwell no era comunista, o al menos no participaba en actividades subversivas.


"Gran Hermano te vigila"
El espionaje sobre Orwell comenzó en 1929 y duró hasta comenzada la II Guerra Mundial, según pudo conocerse tras la desclasificación de una serie de documentos secretos a los que accedió la prensa. Allí se lee que un espía, identificado como W. Ogilvie, concluye que el escritor “no tenía nada que ver con el Partido Comunista, ni éste con él”.




Un informe del servicio especial fechado en 1929 menciona que Orwell “pasa tiempo leyendo periódicos, entre ellos “L” Humanité” (el periódico del Partido Comunista francés), pero hasta ahora no le hemos visto mezclarse con comunistas en París”.

En 1942, una nueva entrada en su dossier muestra el desconcierto que causaba el escritor entre los espías. Ese año, Orwell fue descrito como “alguien que tiene algo de anarquista y está en contacto con elementos extremistas” pero que “no es ni con mucho un comunista ortodoxo”.



Durante la II Guerra Mundial el escritor dirigió el servicio de la BBC para la India y a partir de 1943 fue editor literario de “Tribune”, el periódico de la izquierda laborista.





La prosa de Orwell revela un compromiso cuyo credo es el rechazo radical a los totalitarismos. Su condena de la sociedad totalitaria queda también plasmada en su fábula de carácter alegórico, “Rebelión en la granja” (1945), inspirada en la traición de Stalin a la Revolución Rusa.
Orwell,  alegoriza la historia de la primera mitad de siglo en una granja corriente de Gran Bretaña. El Viejo Mayor, un enorme cerdo de concurso, reúne a los animales de la granja para contarles su visión de la vida y su sueño. Él sueña con un mundo donde el trabajo de los animales repercuta sobre ellos mismos, y su sueño es verlo cumplido. A partir de aquí, la mala gestión del señor Jones sobre la granja y las diferencias entre los herederos ideológicos del Viejo Mayor, Napoleón y Snowball, trazarán, como hemos dicho, una parodia simpática (y algo dura en ciertos pasajes) sobre la historia rusa y en particular el gobierno de Stalin.

El libro está escrito en un registro sencillo, sin grandes alardes. De forma lineal y con un gran ritmo, pues en apenas cien páginas se relata el auge de un monstruoso sistema y la caída de un sueño durante varios años 






 Orwell pone luego su energía en la novela “1984” (1949). Ésta última ofrece una descripción aterradora de la vida bajo la vigilancia constante del "Gran Hermano".
En la novela el estado omnipresente obliga a cumplir las leyes y normas a los miembros del partido totalitario mediante el adoctrinamiento, la propaganda, el miedo y el castigo despiadado. La novela introdujo los conceptos del siempre presente y vigilante “Gran Hermano”, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del pensamiento y de la neolengua, adaptación del inglés en la que se reduce y se transforma el léxico, lo que no está en la lengua, no puede ser pensado.

 Su postura nunca fue aceptada entonces por los intelectuales de izquierda, que lo convirtieron en blanco de críticas feroces al subrayar en él a un individualista.


Sonia Brownell

Se casó con Eileen O´Shaughnessy en 1936, y adoptaron un hijo, Richard Horatio Blair. Su esposa murió en 1945, durante una operación. En octubre de 1949 se casó con Sonia Brownell. Los biógrafos no se ponen de acuerdo acerca de ella: mientras algunos sostienen que fue un gran apoyo para Eric, otros en cambio sostienen que sólo se casó con él por dinero y prestigio.
La agradable sensación de haber puesto en orden sus cosas animaba, aunque fuera fugazmente, al enfermo ilustre en sus últimas horas en el Cranham Hospital, en el sur de Inglaterra.  Sus amigos le habían visitado y despedido para la presumiblemente larga separación que supondría su feliz viaje.  El 18 de enero de 1950 había dictado testamento.  Según éste, su hijo adoptivo, Richard, era beneficiario de una póliza de seguros.  Su esposa Sonia, con la que había contraído matrimonio hacía dos meses, recibiría todos sus bienes, con la obligación de testar, a su vez, a favor de Richard.  También expresaba su voluntad respecto a sus exequias: sería enterrado, y no incinerado; la losa de su sepultura tendría la escueta inscripción "Aquí yace Eric Arthur Blair, nacido el 25 de junio de 1903 y muerto..."; el acto no tendría oficio fúnebre ni tampoco se realizaría biografía alguna sobre su persona.

Orwell llevaba luchando bastante tiempo contra una antigua tuberculosis y no se ilusionaba vanamente con el regalo de una larga vida.  Sin embargo, tenía el convencimiento de que aún no había llegado su momento, por lo menos no su peor momento.

En efecto, después de una juventud y madurez de pobreza y desgarramiento, sobrellevadas con estoicismo y determinación, había logrado el éxito literario, el desahogo económico, el cariño de una segunda esposa y su apoyo en la educación del pequeño Richard.  Y en lo que atañe a su salud, al día siguiente había de partir por vía aérea para un sanatorio suizo.  Después de “1984”, tenía en mente otra novela, la edición de sus ensayos y escritos breves y la redacción de un estudio sobre Conrad.  Se otorgaba..., deseaba un plazo de cinco años más.



Pero la fama, los recursos y los proyectos le alcanzaron con menos oportunidad que los preparativos del viaje, las despedidas y las formalidades legales.  Tres días después, en la noche del 21 de enero, moría de una hemorragia pulmonar solo, antes de que se pudiera avisar a Sonia.  A la mañana siguiente la BBC radiaba la noticia del fallecimiento de George Orwell.

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